"Pioneros que vuelan alto" Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 11 de julio 2015

 

Alberto Hardoy y Alberto Freixas, voy a evocarlos, tratando de despojarme del dolor de haber perdido en las últimas semanas a quienes fueron mis dos mejores amigos. Ustedes fueron demasiado importantes en esta Segunda Revolución de las Pampas como para dejarse abatir.

 

Alberto Freixas era sobrino de Alberto Hardoy. Vivía en Junín, y manejaba el tambo de su tío, “Las Raíces Viejas”. Lo conocí cuando en 1976 me alejé del periodismo para instalarme allí mismo, y hacer mi experiencia en la producción, el comercio y los agroservicios. Fueron mis primeros clientes.

 

Yo, ávido de aplicar ideas innovadoras. Ellos, terreno fértil para subir cualquier apuesta. Volaban alto.
En aquellos años, el tambo era de base exclusivamente pastoril. Pero ellos estaban en la zona maicera.

 

En interminables tertulias, excitados por litros de mate, empezamos a imaginar que no sería posible sostener la competencia con la agricultura. Había llegado el Contimax, el primer híbrido de maíz de gran potencial. Ya venían los de Fabio Nider en Dekalb.

 

Mientras tanto, la alfalfa, tras la crisis del pulgón en 1969, no encontraba el rumbo. El trébol blanco se rendía en enero.

 

El invierno, cuando las usinas necesitaban leche, era dramático. La suplementación era homeopática. Un tambo como la gente andaba por los doce litros por vaca. La genética era acorde a la forma precaria de alimentación.

 

En aquellas noches de casi delirio brotaron propuestas que iban a revolucionar la manera de sacar leche en la Argentina. Pero las ideas no se patentan. Se realizan. Como dicen los de Nike, “just do it”. Pusieron manos a la obra, y me dieron la oportunidad y el placer de acompañarlos.

 

Hacía falta algo que produjera forraje abundante y de calidad en invierno. Aparecieron dos alternativas: el raigrás Tama, fertilizado, y sobre todo el silo de maíz. Pero no había contratistas. Me pidieron que armara un equipo.

 

El único silo de maíz que yo había visto era el de La Danesa, de Firpo, en Canals.

 

Con una picadora automotriz Fox, importada, bajo la batuta del también inolvidable Francisco Firpo. Había visto también una película (no existía youtube…). A la pileta.

 

En el verano del 1983 picamos 25 hectáreas bajo la mirada escéptica del tambero, Juan Barneix.
Al año siguiente, le encargamos a Minervino (de Chivilcoy) una copia de la picadora John Deere de arrastre, a partir de un folleto. La probamos, anduvo y la llevamos a Marani para que la transformara en una automotriz. Encargamos dos y, ya socios, salimos a hacer silos por todos lados. Uno de los maquinistas era Walter Barneix, hijo de Juan. 

 

Hoy, Walter es un gran contratista de silos, con varias automotrices Claas. Y el silo de maíz forma parte de todos los tambos y la mayor parte de los planteos de carne, en cría, recría y feedlot.

 

Hacía falta algo que produjera pasto de calidad en verano. Sustituir a la alfalfa, o revivirla.

 

Pedro (Pepe) Freixas, hermano menor de Alberto, trabajaba en Chile en el semillero de Alfonso de Baldrich. Allí multiplicaba las alfalfas WL. Materiales con tolerancia al pulgón y sin dormición.

 

Comenzaron a evaluarlas. Pero en el camino “tropezaron” con el trébol rojo Quiñequeli. Fueron los primeros en traerlo y adoptarlo. Gran producción de forraje de excelente calidad, todavía sigue vigente.

 

Pero los Albertos me dijeron un día: “el verano se llama alfalfa”. Y no solo para el pastoreo, sino para corte.

 

Con Pepe, formaron HF (Hardoy y Freixas). Hoy la alfalfa vuelve a reinar.

 

Con silo de maíz, Tama, Quiñequeli, alfalfas HF (WL), el tambo pasó en treinta años de 12 a 25 litros por vaca y por día. E ingresa ahora en la era del confinamiento y el confort animal, del que los Albertos fueron precursores.

 

Su CREA Lincoln de toda la vida los extrañará tanto como yo. Como consuelo, sabemos que siguen volando alto.

Información adicional

Copyright © 2013. Todos los derechos reservados www.laindustriaverde.com.ar