Aprobaron la soja tolerante a sequía y ya podría venderse en la Argentina.Biotecnología. Es el primero de este tipo a nivel mundial. Lo anunció el Gobierno. Es un desarrollo argentino licenciado a la firma Bioceres, de Rosario.

 

La soja que tolera condiciones de estrés hídrico (por falta de agua) ya tiene bandera verde. El Gobierno Nacional anunció ayer que el gen HB4 aprobó las instancias regulatorias del Senasa y la Conabia (Comisión Nacional de Biotecnología), y ya puede comercializarse en el mercado argentino. Como en otros eventos biotecnológicos, el paso que queda es que lo aprueben las autoridades sanitarias de los países que van a importar estos “porotos”.

 

Es un enorme paso para la biotecnología argentina, que logra el primer evento de tolerancia a sequía aprobado a nivel global y que, así, ingresa en el selecto grupo de países que consiguieron eventos biotecnológicos en cultivos de interes agronómico, como Estados Unidos (más de 40), China (5), Brasil (1), Cuba (1) e Indonesia (1).

 

También se anunció que la variedad de papa resistente al virus PVY, una enfermedad que provoca graves pérdidas en el cultivo, consiguió la aprobación de los organismos sanitarios argentinos. La desarrolló un equipo de investigadores del Instituto de Ingeniería Genética y Biotecnología (INGEBI) del Conicet.

 

En cuanto a la investigación de la soja que se banca mejor la sequía, la llevó adelante el equipo de la Dra. Raquel Chan en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que tiene su base en la ciudad de Santa Fe. El punto de partida fue un gen del girasol, que al transferirse a una planta modelo aumentó su tolerancia a condiciones de estrés hídrico, el factor que más limita el rendimiento de los cultivos.

Luega de patentar este desarrollo, la UNL y el Conicet licenciaron la tecnología a Bioceres, una empresa de biotecnología con base en Rosario que surgió a partir de la asociación de productores agropecuarios de punta, que comenzó los ensayos en cultivos de interés agronómico.

 

En la fase final de este largo camino, que lleva más de diez años, Bioceres conformó una alianza con Arcadia Biosciences, una empresa de biotecnología de Estados Unidos, que se materializó en el "joint venture" Verdeca, para realizar seis temporadas de ensayos con el evento HB4 en lotes especiales de la Argentina y Estados Unidos, que confirmaron un aumento de rendimiento de hasta un 14% bajo distintas condiciones de estrés.
 

“Además de la aprobación del evento HB4 en Argentina, Verdeca ha completado la evaluación temprana de seguridad alimenticia (EFSE, por su sigla en inglés) para la proteína HAHB4 ante la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. (FDA, pos sus siglas en inglés). De esta proteína vegetal deriva la tecnología HB4 para la tolerancia a estrés”, informó Bioceres en un comunicado.

Hace unos meses, además, se anunció que Verdeca trabajará junto al gigante Dow Agrosciences para sumarle eventos apilados a la soja tolerante a sequía.

 

En Santa Fe, el desarrolló del gen HB4 fue el punto de partida para construir el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL) (con una inversión que superó los $ 20 millones), que dirige la doctora Chan, y en el que ahora se investigan nuevas tecnologías para lograr cultivos que aguanten anegamientos y produzcan mayor biomasa.

 

"Trigo: de la tierra a la vida" por el Ing. Agr. Héctor Huergo en Clarín Rural del 8 Agosto 2015

En las suaves colinas de L’Auvergne, enmarcadas por dos cordones de sierras que remedan la belleza de Tandil y Sierra de la Ventana, crecen los trigos más famosos del mundo. Por rendimiento y calidad. Constituyen la base de la extraordinaria industria panadera de Francia, donde sigue viva la tradición de la baguette bajo el brazo, tan característica como el termo en la axila de un uruguayo y las colas en Angelina, en París, frente al Louvre, para comprar macarrones los sábados a la tarde. La “boulangerie” (panadería), la “patisserie” (pastelería) forman parte de la cultura gala.

La ciudad cabecera de L´Auvergne es Clermont-Ferrand. Muy cerquita de ella están los cuarteles generales de Limagrain, en la Argentina conocida como una compañía de semillas. En realidad, así nació y es hoy la cuarta del mundo en el rubro. Pero ahora, cuando celebra sus 50 años de vida, se ha convertido en una poderosa agroindustria integrada y diversificada, que factura más de mil millones de euros. El núcleo duro de su actividad es la cadena del trigo, donde concretaron el sueño de dominar todo el proceso: de la semilla a la góndola.

Durante tres días, recorrimos toda la operación del grupo Limagrain, que adoptó el lema “De la tierra a la vida”. En plena cosecha de trigo, pudimos ver la historia viva del cereal, recorriendo un plot en el que se exhibían desde sus ancestros como el spelta, hasta los cultivares que posicionaron a los trigos franceses como los más rendidores y de mayor calidad del planeta. Para los amantes del rinde, fue una sorpresa ver lotes comerciales que prometían rindes de 85 quintales, pero ¡con 15% de proteína! Genética y “muñeca”, porque ya no todo es cuestión de meter insumos “a gogó”.

Limagrain nació como una cooperativa y sigue siéndolo. Sus propietarios son los agricultores que le dieron origen. Pero se abrieron al mercado y la hicieron pública. Y en los últimos años han iniciado operaciones en todo el mundo, incluso en la Argentina (Chacabuco y Miramar). El foco principal está puesto en Brasil, donde además de la investigación en semillas, ya cuentan con una pastelería industrial que llega a la góndola con bizcochuelos y otras especialidades de alto valor agregado. Ven una gran oportunidad en el desarrollo triguero de Brasil, que hace años pugna por mejorar su producción y dejar de depender de otros orígenes. Los expertos de Limagrain saben que las ventajas comparativas de la Argentina son obvias, pero también tienen claro que la tecnología tiende a compensarlas.

Acaban también de cerrar la compra de una parte de una poderosa compañía canadiense, Canterra Seeds. Canadá es el segundo exportador mundial, detrás de Estados Unidos y por delante de Australia. Argentina, que estaba en el “top 5”, ya no juega en esta liga.

La base del negocio de Limagrain sigue siendo la genética. Al principio, el acento estaba puesto en la demanda de los “fermiers”. Pero hoy la mirada no se limita a las necesidades de siempre de los agricultores: rendimiento, rusticidad, consistencia. Han puesto el acento en la demanda de la panificación industrial, que no solo implica harinas especiales, sino ingredientes diferenciados. Y ahora producen una enorme gama de derivados del trigo, para cuya extracción y elaboración necesitaron contar con un molino propio, donde procesan 100.000 toneladas anuales y obtienen desde ingredientes especiales para la panificación hasta bases para bioplásticos. La interacción entre el laboratorio del molino y los genetistas es la clave del su posicionamiento.

La mejor demostración de la integración de la semilla a la góndola es que en el mismo predio donde se inicia la investigación básica, está también la fábrica de pan industrial, bajo la marca Jacquet Brossard, adquirida en 1995 y ya líder en Francia. Allí elaboran una amplia gama de productos, pero los que ocupan la mayor parte de sus 50.000 metros cuadrados (cinco manzanas cubiertas…) son el pan de hamburguesa y el pan cortado en rodajas del tipo del que se ve en las góndolas argentinas. La harina que requiere la panificación industrial es distinta a la del artesanal, y proviene mayormente de los trigos de alta proteína de Auvergne.

Las limitantes europeas a la investigación biotecnológica constituyen un desafío mayor. Pueden utilizar técnicas sofisticadas, como los haploides duplicados, pero está vedado todo lo que tienen que ver con transgénesis. Por eso, mientras esperan vientos mejores, están buscando y celebrando alianzas con empresas como la californiana Arcadia, donde ya tienen algunas fichas. Recordemos que Arcadia es una de las accionistas de Bioceres, la compañía argentina integrada por productores locales.

"Carne, eje de la demanda" por Jorge Castro en Clarín Rural del 06 de junio de 2015

El dato central del comercio internacional de granos es la pérdida de la autosuficiencia alimentaria china, que pasó de producir 100% de su demanda de alimentos en 1991, y ahora importa más de 60% de sus exigencias domésticas de soja y maíz.

El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) estima que las importaciones chinas de soja aumentarán 60% en 2023 (74 millones de toneladas en 2014/ 120 millones entonces). En 10 años, la República Popular asumiría 75% del comercio internacional de soja.

China importó 7 millones de toneladas de maíz en 2014, que serían 22 millones en 2023 (más de 60% del incremento del comercio internacional en 10 años). La economía china se ha desacelerado casi cuatro puntos en los últimos seis años: pasó de un alza del PBI de 10,3% en 2010 a 7,4% en 2014. Pero ahora el ingreso per cápita crece por encima del PBI nominal: 9,6% anual el año pasado.

 

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"Los productores embolsasn para reducir costos" (fuente: AgWeb.com)

Los elevadores de granos alrededor de la zona maicera de USA están utilizando el almacenamiento temporal y de emergencia para guardar la cosecha récord de este año, pero algunos agricultores están tratando de reducir costos de secada y almacenaje por embolsar su propio grano.

La cosecha puede haber terminado, pero el trabajo por Grant Noland no.

"Nuestro modelo es que tratamos de mantener la mayoría de nuestro grano en la granja. Es un riesgo de nuestro lado pero nos permite capturar un precio superior en un momento del año más tarde", dijo Noland.

Por primera vez, los agricultores centrales de Illinois está guardando su grano en bolsas, como una manera de reducir los costos de almacenamiento y secado en el elevador.

"Punto actual, estamos superando nuestra capacidad de almacenaje fijo. Ponemos las bolsas como un medio para guardar un veinte por ciento de nuestra cosecha ", dijo Noland.

Tiene la esperanza de aprovechar un posible mercado más alto en el camino.

"Ha sido un placer para tratar de capitalizar y tomar esos quintales y maximizar beneficios en ellos", dijo Noland.

Dice que otros en la zona maicera oriental van por ese camino, también, algo que Noland no había visto en su área hasta ahora.

"En las instalaciones locales, se ven montañas de granos a la intemperie los todos los años con grandes rendimientos . Usted no lo ve en el nivel de los productores ", dijo Noland.

Noland estima que está ahorrando unos 40 centavos de dólar por bushel mediante el almacenamiento en bolsas en vez de un elevador local. El cargador de bolsas sin embargo es un gran gasto, que varían en precio desde $ 25.000 a $ 40.000.

"Si carga de grano constante a ella, es probable que llenar unos 15.000 bu. (400 toneladas) por hora el grano", dijo Noland.

Es un gasto que vale la pena.

"Las tasas de almacenamiento comercial de acopios locales aumentaron. Las tasas de secado impactan en los costos. Así que para nosotros, tuvimos que tomar la decisión por una opción alternativa ", dijo Noland. Su objetivo no es una solución de almacenamiento a largo plazo, pero lo suficiente como para aprovechar la alternativas del mercado.

"Nuestro plan es en algún momento, entre ahora y febrero, vamos a tener la oportunidad de mover grano. Probablemente vamos a pasar de nuestras bolsas al almacenamiento vertical (silos convencionales) para el mercado", dijo Noland.

Noland cree una nueva era de embolsado puede estar empezando y que su trabajo vale la pena. "Creo que es algo que vamos a hacer todos los años", dijo Noland.


Farmers Resort to Bagging Grain to Cut Costs (fuente: AgWeb.com)

Elevators around the Corn Belt are using temporary and emergency storage to hold this year’s massive crop, but some farmers are trying to cut additional holding and drying costs by bagging their own grain.

Harvest may be over, but the work for Grant Noland isn’t.

“Our model is we try to keep majority of our grain on farm. It’s a risk on our side but it allows us to capture a higher price point at a later point of the year,” said Noland.

For the first time, the central Illinois farmers is storing his grain horizontally in bags, as a way to cut storage and drying costs at the elevator.

“Present point, we are pretty full close to being full of our storage. We put bags out as a means to get us through maybe twenty percent of our harvest,” said Noland.

He’s hoping to take advantage of a possible higher market down the road.

“It’s been nice to try to capitalize and taking those bushels and maximize on them,” said Noland.

He says others in the eastern Corn Belt are going that route, too, something Noland hasn’t seen much of in his area until now.

“At the local facilities, the ground piles, you see those every year with big yields. You don’t see it on the producer level,” said Noland.

Noland estimates he’s saving about 40 cents a bushel by storing in bags instead of a local elevator. The bag loader however is a big expense, ranging in price from $25,000 to $40,000.

“If you load constant grain to it, it will probably fill about 15,000 bu. an hour. It is just keeping grain coming at that pace,” said Noland.

It’s an expense he feels is worth it.

“The local facility levels commercial storage rates increased. Drying rates are not decreasing in costs. So for us, we had to make the decision for an alternative option,” said Noland.

Because he’s trying to capture the carry, his goal is not a long term storage solution, but long enough to do what the market tells him.

“Our plan is to at some point, between now and February, we’re going to have the opportunity to move grain. We will probably move upright storage to the market place and pick up our storage and put in the upright storage,” said Noland.

Noland thinks a new era of bagging may be beginning and hopefully his work is worth it.

“I think it’s something we will do on an annual basis,” said Noland.

Noland says the market gave him a chance to move some grain early because of the October rally. He says he dried all of the grain, so he’s not worried about it spoiling.

"Mujica resaltó el impacto de la siembra directa en la economía uruguaya"

El Presidente aseguró que en los doce años en que se practica la técnica en soja, el país dio un salto y se volvió más productivo, no solo en agricultura sino también en ganadería.

El Presidente del Uruguay José Mujica aseguró que en los 12 años en que se practica la siembra directa de soja el país dio un salto y se volvió más productivo, no solo en agricultura sino también en ganadería. Saludó a quienes utilizan esa técnica, pese a no desconocer algunas dificultades que se superan con voluntad humana, y no actúan como el perro del hortelano, pues es una actividad fundamental para la balanza de pagos del país.

En su audición semanal por Radio Uruguay, el mandatario se refirió a la siembra directa de soja, cuestionada en algunos casos, cuya cosecha se realiza en la actualidad. Aprovechó la oportunidad para difundir más este proceso de producción, entender su alcance y conocer un poco más sobre la naturaleza de nuestros campos. 
Mujica reseñó que hace unos 12 años, cuando comenzaron a llegar al país algunos empresarios agrícolas argentinos que practican esta actividad, fueron muchas las interrogantes.

“Se pasaba por un campo de malezas, de carqueja, de chirca, y a los pocos días volvías a pasar y estaban los palos quebrados, todo sembrado, y habían dado una fuerte mano de glifosato (agroquímico) y habían aplicado la siembra directa”, recordó. 

“Ante ello, merodearon las dudas y las críticas. La soja no dejaba rastrojos, apenas un polvillo, no incorporaba materia orgánica. Algunos, luego de levantarla, inmediatamente sembraban cebada o trigo como cultivo de invierno, sin dejar reponer nada, y parecía demasiada exigencia”, explicó.

“Eso de no arar más, de no dar vuelta la tierra (…) parecía una negación de la vieja agricultura. Pero poco a poco fuimos aprendiendo mirando para el otro lado del alambrado y en pocos años se masificó sin que nadie diera un curso, copiando y haciendo experiencia”, destacó. 

“Prácticamente la gran agricultura ha desaparecido. Los viejos arados quedaron como piezas de museo y fuimos aprendiendo que era posible sembrar no solo los campos tradicionales sino cuchillas que no podíamos ni pensar en arar, ahora con la siembra directa era posible”, agregó Mujica.

La siembra directa era útil para formar nuevas pasturas. “Aprendimos que esta tecnología era estupenda para las praderas de invierno de pastoreo y para la formación de los avenales”, indicó.

El mandatario resaltó esa acumulación de conocimiento: “Aprendimos rápidamente de los que venían de afuera, lo adoptamos como propio y desarrollamos una tecnología que hoy está masificada en el país”. En este proceso se fue aprendiendo que había que rotar con cultivos de mayor porte de vez en cuando, como maíz o sorgo, un grano más bien de consumo interno.

“Aprendimos que teníamos que hacer esto exigiéndonos buenas cosechas, porque solo el buen rendimiento de maíz o sorgo nos garantiza que incorporamos una masa importante en el sistema radicular de la planta que va a morir, y una parte importante de carbono se incorpora a los suelos para tratar de restañar, en parte, las pérdidas que pudo haber tenido en las cosechas anteriores de soja”, ejemplificó. 
Añadió que se comprobó que se podía sostener la fertilidad y la estabilidad del campo a partir de usar una agricultura cada vez más intensiva e inteligente. 

Críticas

El Presidente Mujica expresó que muchos uruguayos no son conscientes de que este proceso estalló en los 10 o 12 últimos años con la llegada de los agricultores argentinos, que ganaron dinero en nuestro país y que, además, fueron criticados. 

Hubo cambios positivos, aunque “tampoco todo es color de rosa”, manifestó considerando que el progreso humano "viene jalonado de cosas positivas, siempre entreveradas con alguna negativa".

“Es cierto que los campos, por el aumento de la productividad, generaron más valor, que las rentas subieron, y empezó a pasar lo que me dijo un paisano de Colonia: ‘nos están echando con plata’, porque al hacer ofertas irresistibles hubo gente que dejó de trabajar y prefirió vender su potrero. Todo eso también es cierto”, indicó. 

“No menos cierto es que el Uruguay ha dado un salto, a tal punto que nuestro primer artículo de exportación es la soja, que la agricultura se incorporó definitivamente, que la ganadería perdió más de un millón y pico de las mejores tierras, y sin embargo —vaya paradoja— se mantiene en términos generales en sus cifras tradicionales”, apuntó. 

“Esto quiere decir que se preparan más rápido los animales, que hay excedentes de la agricultura que los aprovecha la ganadería. También que la ganadería está cambiando aceleradamente y que las técnicas de la siembra directa van saltando a favor de ella para hacer praderas, reservas forrajeras, etcétera. Todo esto quiere decir que tenemos un país infinitamente más productivo”, reflexionó.

Dijo que existen una multitud de inconvenientes que, para ser vencidos, necesitan voluntad humana. De todas formas, aseguró que no se puede desconocer que todo esto es trabajo y riqueza, no solo para los que realizan la práctica, sino para la balanza de pagos global del Uruguay. Llamó a no ser como el perro del hortelano (que no come ni deja comer). 

“La siembra directa ha significado una revolución en el mundo, tras el aumento de la productividad, y en realidad es tomar la tecnología de los viejos indígenas que sembraban con un palito, pero a partir de métodos modernos. Y aprender que el sistema radicular de una planta, cuando muere, es en el fondo un arado biológico, que tiende a dejar la estructura del suelo como una miga de pan por donde circula el aire y los nutrientes”, reafirmó Mujica.

"Uruguay muestra la senda" por Jorge Castro en Clarín Rural del 11 octubre 2014

El notable desarrollo forestal uruguayo, con sus industrias asociadas, adelanta lo que puede suceder en la Argentina, en donde la velocidad de crecimiento de las plantaciones es la primera del mundo, por encima de Uruguay y Chile.

 

Este año se inauguró en Conchillas, al lado de Colonia, la segunda planta pastera-papelera del Uruguay (Montes del Plata), una inversión de U$S 2.400 millones, con una capacidad de producción de 2 millones de toneladas por año y un consumo de 4 millones de toneladas de madera, con capitales de un consorcio sueco/finlandés/chileno.

El presidente José Mujica comenzó las negociaciones para establecer una nueva planta, ubicada en la frontera con Brasil, en el cruce de los departamentos de Tacuarembó/Cerro Largo/Durazno.

El objetivo es convertir a Uruguay en uno de los centros de la industria papelera-pastera del mundo, con cinco plantas en 2030.

Uruguay es el país de América Latina que ha recibido más inversión extranjera directa en los últimos 10 años, en relación a la población y el producto. La tasa de inversión era 11% del PBI en 2000 y ascendió a 22% en 2013; y tenía 31.000 hectáreas de tierras forestadas en 1988, 84.000 en 1998, y trepó a 900.000 en 2013.

Este despliegue del plantado forestal coincide en relación de causalidad con el auge de la extracción de madera (3 millones de metros cúbicos en 2000, y 10 millones en 2013). Dos tercios son maderas no coníferas, destinadas a la producción de celulosa.

A partir de 2009 comenzó a crecer la extracción del pino, a medida que se desarrollaba la producción de tableros de madera, arrastrada por el alza de la industria de la construcción.

La actividad forestal está profundamente concentrada: 64% de los bosques con destino industrial corresponden a empresas con superficies plantadas por más de 1.000 hectáreas; y 40% están en manos de compañías transnacionales.

La balanza comercial del complejo forestal es ampliamente superavitaria (más 70% a partir de 2007); y el principal destino de las exportaciones es el sudeste asiático (China en primer lugar). La celulosa es el mayor producto exportado (U$S 1.000 millones anuales), con destino a Finlandia y China. La producción forestal crece 4,8% por año, y la industria 7%.

Uruguay es uno de los países del mundo más dotados para la producción forestal. Está ubicado en la misma latitud que Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Argentina y Chile, donde se encuentran instaladas la mayoría de los grandes emprendimientos forestales del hemisferio sur.

El área más favorable para la actividad forestal se encuentra en la región sudeste, con epicentro en Montevideo (4 millones de hectáreas).

Allí se encuentran sus mayores ventajas comparativas, sobre todo para la plantación de eucaliptus, principal insumo en la producción de pulpa de papel. Se trata de los departamentos de Lavalleja, Rocha y Maldonado.

El notable desarrollo forestal/industrial de Uruguay adelanta lo que puede ocurrir en igual sector de la Argentina.

Los bosques argentinos cubren 33 millones de hectáreas; y la velocidad de crecimiento de las plantaciones del Litoral (Misiones, Corrientes, Entre Ríos, Delta, etc.) es la primera del mundo, por encima de la chilena y uruguaya.

La Argentina podría atraer 3 y 4 veces la inversión extranjera directa de las compañías transnacionales que ha recibido Uruguay en los últimos 10 años. La Banda Oriental adelanta la Argentina posible.

 

"En Rusia se abre una Puerta" de Jorge Castro en Clarín Rural 6 agosto 2014

La producción agrícola rusa ha crecido sólo 1,3% anual entre 2000 y 2010, y representa menos del 4% del PBI. También es reducida la participación de productos agroalimentarios en las ventas externas: 1,5% del total.

Lo que revela su bajísima productividad es que ocupa al 26,3% de la población.

A partir de 2000, Rusia se ha convertido en un importante exportador de granos; y hoy es el quinto vendedor de trigo después de Estados Unidos, Australia, Canadá y la Unión Europea (UE); y la producción de soja se ha cuadruplicado desde valores prácticamente inexistentes (de 342.000 toneladas a 1,22 millones).

Rusia es un nítido importador de agroalimentos (balanza deficitaria de U$S 26.000 millones/2010). También se ha convertido en uno de los mayores importadores de carne del mundo, con compras por U$S 6.500 millones anuales en la última década.

El gobierno ruso ha prohibido ahora la importación de alimentos desde Occidente (UE, EE.UU., Canadá, Australia y Noruega), como respuesta a las sanciones que le han sido impuestas por la crisis ucraniana.

La prohibición implica una cifra de U$S 9.000 millones y la obliga a lograr en un plazo de 5/6 años el autoabastecimiento alimentario.

En esta etapa, la prohibición puede acarrear un aumento de las importaciones de los otros socios de la “Unión Aduanera” (creada el 01/01/2010), Bielorrusia y Kazajistán, así como de América del Sur, ante todo Brasil, que puede multiplicar sus ventas libre de la competencia de la UE.

El gobierno ruso mantiene un programa de subsidios agrícolas por U$S 42.000 millones a ejecutar entre 2013 y 2020.

La industria láctea sólo cubre 55% de la demanda interna, y los países capaces de cubrir la ausencia europea son Nueva Zelandia, Serbia y Uruguay.

Para satisfacer el 90% de la demanda doméstica, la industria láctea requiere inversiones por U$S 16.700 millones hasta 2020.

La industria cárnica cubre 70% de la demanda doméstica, y su producción crece 200.000 toneladas anuales, como consecuencia del sistema de subsidios.

Brasil es el principal proveedor externo de carnes y el más favorecido por la prohibición de importar desde Europa y EE.UU.

La estructura técnica y logística del agro ruso proviene de la década del ’70. En ese momento, la economía soviética se estancó y comenzó un proceso depresivo que culminaría con la implosión de 1991.

En este cuadro, los agricultores están endeudados por más de U$S 55.500 millones, con tasas de 14%/15% por año.

En realidad, Rusia dispone de la mayor superficie de tierras fértiles del mundo, debido a que es el país más extenso del planeta (17,5 millones de km cuadrados). Pero sólo labra 36 millones de hectáreas (Estados Unidos, 60 millones; China, 90 millones).

El problema de fondo de la agricultura rusa es de carácter institucional. Sigue en pie la estructura básica del agro soviético, con su bajísima productividad y su incapacidad para garantizar la seguridad alimentaria. Por eso, en el período de la URSS, dependió de las exportaciones agroalimentarias de Occidente y de la Argentina.

Todo en Rusia vuelve al comienzo. Respecto al agro, ese inicio fue la liquidación física de sus agricultores más competitivos (kulaks), ejecutada por Stalin entre 1929 y 1932.

"El impacto del cambio climático en el agro" de Jorge Castro en Clarín Rural"

El mes de mayo de 2014 ha sido el más cálido del hemisferio norte desde que se llevan registros (1854), acompañado con un nivel mundial de temperatura que ha estado 0,74 grados centígrados por encima de los niveles promedio del siglo XX.

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