Al modelo le faltan verdes. Editorial Héctor Huergo

En la semana del Medio Ambiente, se agudizó la falta de verdes. El “modelo de matriz industrial diversificada con inclusión social” (en adelante “el experimento K”) está crujiendo porque…se acabaron los dólares.

Y los dólares se acaban porque cayó la producción agrícola. O al menos no creció en la medida de las necesidades, tanto de divisas como de ingresos fiscales originados, paradójicamente, en lo que se quiere eliminar: la “soja dependencia”.

El experimento K (antes, K de Kirchner; ahora, de Kicillof) tiene la voluntad explícita de terminar con este desaguisado de la expansión de la soja. El joven economista es desde esta semana director de YPF, empresa a la que lapidó cuando dijo que “vale cero”, una genial avivada para no pagarle a Repsol. Hace veinte años, YPF valía lo mismo que Petrobrás. Ahora, la brasileña está valuada en 280.000 millones de dólares. Me duele en el alma, porque justamente esta semana se celebró el día de la Ingeniería, en homenaje al ingeniero Luis A. Huergo, a la sazón mi bisabuelo. El ingeniero Huergo, hace cien años, presidió la primera empresa petrolera argentina, en Comodoro Rivadavia, precursora de la YPF del general Mosconi.

Volvamos a la soja, que entre otras cosas es el petróleo de hoy, en buena medida gracias al apoyo de otras áreas del propio gobierno, como el MinPlan. El biodiesel es una realidad, que muestra que con la soja entraron más de 20.000 millones de dólares en el 2011 y se ahorraron otros mil por sustitución de importaciones de gasoil por biodiesel producido localmente.

El experimento K debiera comprender que lo que está pasando es que se le fue la mano con la exacción al agro. Que lo fue encerrando de modo de que no pueda producir otra cosa que soja, obligando a que los chacareros le entreguen uno de cada tres camiones, en el puerto, con flete pago. Lo pudieron hacer en los últimos años, gracias a los buenos precios internacionales, y a los rindes crecientes.

Pero bastó que una severa sequía se enseñoreara en estas pampas para que el andamiaje se venga abajo. Aquí se perdieron más de 10 millones de toneladas de soja y otras tantas de maíz. Sumando otros productos igualmente afectados, la merma es de 9.000 millones de dólares. Un tercio (3.000 millones) será la merma en derechos de exportación.

La reacción del experimento K ha sido cercenar la libertad de los ciudadanos, impidiendo la compra de dólares. Justo en la semana del periodismo, que se celebra en homenaje al nacimiento de la Gaceta de Buenos Aires, el periódico de Mariano Moreno que impulsaba la libertad comercial como reivindicación primigenia de la Revolución de Mayo.

Paralelamente, aprieta a los gobernadores para que avancen sobre los contribuyentes del campo, a los que ya había esperado en el puerto para hundirle uno de cada tres barcos de soja. Resultado: nueva rebelión ruralista, con un paro comercial que se extendió a todo el país tras el impuestazo inmobiliario en la provincia de Buenos Aires.

Mientras el gobierno boquea en busca de algún dólar, una encuesta en el movimiento CREA dice que los productores del movimiento van a reducir un 40% la superficie con trigo. Los grandes sembradores, fondos de inversión, pools y otras organizaciones que se destacaron por su dinamismo y gran vocación por la tecnología, se están achicando en la Argentina y agrandando en los países vecinos. Donde nadie ve con malos ojos la expansión agrícola, sino todo lo contrario.

En Brasil, por ejemplo, consideran al agro como un gran dinamizador de la actividad industrial. Empezando por la maquinaria agrícola, los fertilizantes, las semillas. Y terminando en el valor agregado, produciendo proteínas animales a partir del maíz y la soja, o etanol a partir de la caña de azúcar. La agroindustria es el motor de la economía brasileña, matriz diversificada con inclusión social. Como consecuencia, nadie necesita hacerse el harakiri, pasando los plazos fijos en dólares a pesos.

Información adicional

Copyright © 2013. Todos los derechos reservados www.laindustriaverde.com.ar